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ENFERMEDADES AUTOINMUNES

ENFERMEDADES AUTOINMUNES

 

Introducción

El Sistema Inmunitario está formado por un conjunto de células y moléculas que nos defienden de las agresiones. Para ello necesita reconocer lo que pertenece al organismo de lo que no.

Esta función la cumple el llamado HLA o antígeno de histocompatibilidad mayor. Sirve para diferenciar lo que es propio de lo ajeno. Está en la superficie de los macrófagos, los cuales lo presentan a los linfocitos T y así se inicia la respuesta inmunitaria. Los macrófagos y los linfocitos T son células del Sistema Inmunitario. De esta forma se reconoce algo como ajeno y es atacado por el Sistema Inmunitario.

El problema aparece cuando las moléculas HLA se encuentran en otras células que no son del sistema inmunitario o cuando por el motivo que sea, células propias del organismo son reconocidas erróneamente como ajenas. En este caso, estas células son atacadas por el propio Sistema Inmunitario y se producen las enfermedades autoinmunes.

 

Enfermedades autoinmunes

Las enfermedades autoinmunes son aquellas que se producen por la alteración o destrucción de células del organismo que son atacadas de forma errónea por el Sistema Inmunitario, al interpretar éste que son ajenas al organismo o que le pueden causar algún peligro.

El listado es muy amplio: enfermedad inflamatoria intestinal, artritis reumatoide, lupus, diabetes tipo 1, tiroiditis de Hashimoto, esclerosis múltiple, celiaquía, miastenia gravis, enfermedad de Addison, síndrome de Sjögren entre otras muchas.

Su causa exacta sigue siendo desconocida y cuando no están bien controladas pueden causar síntomas a veces graves y/o invalidantes. Acaban afectando a diferentes partes del organismo como glándulas endocrinas (tiroides o páncreas), vasos sanguíneos, articulaciones, músculos, tejido conectivo o la piel.

Por todo ello, una misma enfermedad puede afectar varios órganos a la vez e incluso una misma persona tener a la vez más de una. Muchas veces evolucionan a brotes con temporadas más sintomáticas que se alternan con otras más tranquilas.

No hay un tratamiento de base efectivo y en medicina se tratan básicamente con corticoides, inmunosupresores y tratamiento sintomático.

 

Un pilar básico: el intestino

Vamos a ver cómo se abordan las enfermedades autoinmunes desde la Medicina Integrativa. Hay varios pilares básicos: el intestino, el estrés y las infecciones (bacterianas y víricas).

Tal como explicamos en otras partes del Blog, la Psiconeuroinmunoendocrinología o PNIE (ver artículo en “Métodos”) se basa en la relación existente entre las emociones, el Sistema Nervioso, el Sistema Inmunitario y el Sistema Endocrino. Por ello, para un correcto funcionamiento del Sistema Inmunitario ha de haber un equilibrio entre ellos.

Además, bajo la mucosa intestinal se encuentran el 80% de los elementos del sistema inmunitario en el llamado GALT o Tejido linfoide asociado al intestino. Esto tiene su lógica ya que el tubo digestivo es una vía de entrada importante de moléculas y microorganismos externos (perjudiciales o no).

El GALT forma parte del Sistema Inmune de Mucosas que lo encontramos en el resto de mucosas: genitourinaria, bronquial, pulmonar, oídos, nariz… Todas estas mucosas están comunicadas y cualquier inflamación o alteración de una de ellas (principalmente la digestiva) repercutirá en las otras mucosas.

El eje intestino – cerebro – inmunidad es un pilar muy importante porque muchos problemas inmunitarios comienzan por disfunciones en el intestino. En el intestino encontramos una barrera muy importante que separa el exterior del interior. Primero tenemos la mucosa donde encontramos la microbiota intestinal, que es la flora (bacterias, virus, hongos, archeas, protozoos y parásitos) normal que ha de tener para un buen funcionamiento. Cuando hay un sobrecrecimiento o un desequilibrio de alguno de ellos es cuando aparecen los problemas.

Además, esta mucosa está recubierta por moco formado básicamente por glicoproteínas. Del mantenimiento de este moco se encargan las bacterias micronutritivas.  Bajo la mucosa intestinal, encontramos dos elementos muy importantes. Primero, las células linfocitarias que forman parte del GALT (Sistema Inmunitario). Segundo, los plexos nerviosos con fibras provenientes del nervio vago que intercomunican cerebro e intestino.

Finalmente, tenemos otros elementos del Sistema Inmunitario, como anticuerpos y células M. Entre los anticuerpos están las inmunoglobulinas M, E y A. Esta última es muy importante ya que las inmunoglobulinas A secretoras son las primeras que actúan en la mucosa ante un patógeno. Las células M se van a encargar de la presentación de antígenos.

Permeabilidad intestinal

Las células que componen la mucosa intestinal están fuertemente unidas entre ellas. Todo esto consigue que a través de la barrera intestinal sólo puedan pasar moléculas pequeñas, principalmente los nutrientes que son absorbidos para pasar a la sangre.

Si por cualquier motivo la barrera que forma la mucosa intestinal se altera pueden atravesarla moléculas más grandes. Es lo que se llama permeabilidad intestinal. Estas moléculas activaran el Sistema Inmunitario para ser destruidas y aquí pueden comenzar a producirse enfermedades autoinmunes y alergias e intolerancias alimentarias.

Esto puede pasar por diversas causas, pero en muchas ocasiones es porque se interpreta de forma errónea que un antígeno externo en el intestino (como ciertas bacterias o la gliadina del gluten) es potencialmente peligroso y es atacado por el sistema inmunitario.

Puedes encontrar más información en el blog “Estudio de la microbiota y permeabilidad intestinal” en el apartado de “Métodos” y en “Trastornos Digestivos” en este apartado de “Enfermedades”.

Infecciones

Las infecciones pueden acabar provocando enfermedades autoinmunes al activar una respuesta inmunitaria magnificada para ser controladas.

 

Infecciones bacterianas

Las infecciones por bacterias, sobre todo las gramnegativas pueden provocar una liberación desmesurada de lipopolisacáridos (LPS) que pueden actuar como endotoxinas. Los LPS sirven para que las bacterias puedan unirse bien a las células de las mucosas (epitelios).

Cuando hay un sobrecrecimiento bacteriano pueden liberarse grandes cantidades de LPS que actúan como endotoxinas. Provocan una estimulación del sistema inmunitario liberando citocinas y activando los macrófagos. Pueden acabar produciéndose hemorragias y necrosis. Es lo que suele pasar también en las sepsis.

Puedes tener más información en el artículo “Infecciones” de este apartado de “Enfermedades”.

SEROLOGÍA VÍRICA

Infecciones víricas

Las infecciones víricas crónicas o recurrentes pueden acabar provocando a largo plazo respuestas del sistema inmunitario que faciliten la aparición de una enfermedad autoinmune.

Los virus que causan estas infecciones crónicas más frecuentes son el citomegalovirus, Eppstein-Barr, herpes simple, herpes zóster o hepatitis, entre otros. Puedes tener más información en el artículo “Fatiga / Falta de energía” de este mismo apartado de “Enfermedades”.

Así, por ejemplo, una de las enfermedades autoinmunes más frecuentes, la tiroiditis de Hashimoto, en muchos casos está relacionada con una infección crónica por el virus de Eppstein-Barr. El tratamiento de esta infección vírica puede mejorar los síntomas del hipotiroidismo secundario a esta tiroiditis. Ver “Trastornos Hormonales” en este apartado de “Enfermedades”.

 

Infección por cándidas

La candidiasis intestinal va a provocar inflamación intestinal y aumento de la permeabilidad intestinal. Esto va a provocar una respuesta exagerada del sistema inmunitario que favorezca la aparición de enfermedades autoinmunes.

Puedes encontrar más información en el artículo de “Candidiasis Intestinal” en este mismo apartado.

 

Estrés y emociones / Glándula suprarrenal

Es conocido que muchas de las enfermedades autoinmunes evolucionan a brotes y que muchos de estos coinciden con épocas de estrés o de poca capacidad de gestión emocional.

Por otro lado, el estrés es uno de los principales factores de aparición de disbiosis intestinal o de candidiasis intestinal que, como ya hemos visto, producen alteraciones en el sistema inmunitario.

Además, en algunos casos, el inicio de la enfermedad ha ocurrido tras alguna circunstancia vital que la persona ha vivido de forma estresante o que no ha sabido manejar emocionalmente.

Finalmente, en muchos casos de enfermedades autoinmunes se encuentra una disfunción de las glándulas suprarrenales. Como ya hemos comentado en otros artículos, estas disfunciones se deben muchas veces a estrés crónico o a acontecimientos que se han vivido de forma muy estresante.

Puedes encontrar más información en los artículos “Ansiedad / estrés” y “Fatiga / falta de energía” en este apartado de “Enfermedades”, “Estudio emocional” en el de “Métodos” y “Kinesiología emocional” en el de “Tratamientos”.

 

Tratamientos desde el punto de vista de la Medicina Integrativa

El tratamiento de las enfermedades autoinmunes es complejo para la medicina en general y para la medicina integrativa en particular. Es muy importante incidir en una dieta y unos hábitos de vida adecuados, así como en valorar el posible contexto emocional.

El objetivo principal del tratamiento ha de ser tener una perfecta microbiota y mucosa intestinal, porque tal como hemos dicho un buen intestino es necesario para una buena inmunidad. También ha de tratarse posibles infecciones crónicas o problemas suprarrenales. En muchas ocasiones, dado que se producen problemas inflamatorios será importante dar suplementos con capacidad antiinflamatoria.

En los artículos de la sección de “Tratamientos” encontrarás explicadas con más extensión todas las opciones de tratamiento para los problemas que acabamos de mencionar. No obstante, vamos a nombrar aquí algunos de los más importantes.

Micoterapia

  • Inmunomoduladora: Reishi, Champiñón del sol, Shiitake, Cordyceps, Maitake.
  • Permeabilidad intestinal: Melena de león.
  • Antivírica: Reishi, Champiñón del sol, Cordyceps, Chaga.

Microinmunoterapia

Existen diferentes formulaciones para tratar estados de hiper o hiporeactividad inmunitaria así como infecciones crónicas de los principales virus.

 

Vitaminas

Tener unos niveles adecuados de vitaminas C y D es necesario para un buen funcionamiento del sistema inmunitario.

Minerales

Zn y Se: importantes también para el buen funcionamiento del sistema inmunitario

Glicanos

Los glicanos o gliconutrientes tienen múltiples funciones destacando entre ellas la inmunomoduladora. Esto es así porque las moléculas más importantes que participan en la respuesta inmune innnata y adaptativa son glicoproteínas. Además, todas las inmunoglobulinas y la mayoría de los componentes son glicoproteínas. Por otro lado, las glicoproteínas son las moléculas encargadas de transmitir la información biológica. Finamente las glicoproteínas son el principal componente del moco de la mucosa intestinal.

Prebióticos y probióticos

Son una pieza fundamental para el tratamiento de la disbiosis intestinal, por lo que se va a fortalecer el sistema inmunitario. Destacamos la achicoria y los arabinogalactanos entre los prebióticos.

Fitoterapia

  • Inmunomoduladora: Echinácea, Andrographis, Propóleo, Astrágalo, Saúco, Ulmaria, Tomillo, Uña de Gato.
  • Antivírica: Astrágalo, Acacia, Baobab, Desmodium,
  • Acción suprarrenal: Mapurito, Ashwaganda, Eleuterococo, Rhodiola.

Calostro bovino

Importante acción inmunomoduladora y reparadora intestinal

Reparadores intestinales

Glutamina, calostro bovino, omega 3, cúrcuma, quercetina.

Evidentemente además de cualquiera de estos tratamientos, habrá de hacerse un tratamiento específico de cada enfermedad o del órgano afectado.