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Técnicas Emocionales

Técnicas Emocionales

 

Introducción

Como habrás ido viendo a lo largo de mi página Web y de los artículos publicados en el Blog mi concepto de la Medicina Integrativa abarca la dimensión física, energética, mental, emocional y espiritual de la persona.

La dimensión física y bioquímica es la que más conocemos porque la Medicina oficial se basa en ella al tratar las enfermedades con fármacos que intervienen en diferentes reacciones bioquímicas. Además, la Medicina Integrativa, y la Medicina Ortomolecular y de Precisión también actúan a nivel bioquímico porque toda la suplementación que utiliza actúa directamente también sobre reacciones bioquímicas.

 

No sólo somos materia

Aunque estemos acostumbrados a ver el cuerpo como materia física, lo que es básicamente la vida y la persona es energía. Al fin y al cabo, todas las reacciones bioquímicas del organismo y de la vida tienen como objetivo almacenar o mover electrones, es decir energía.

Los electrones saltan de órbitas de átomos con un mayor nivel de energía a otras con un menor nivel. Esto provoca una liberación de energía que es la base de la vida. Todas las reacciones bioquímicas productoras de energía tienen lugar en una parte de la célula llamada mitocondria. De hecho, en muchas situaciones catalogadas como fibromialgia o fatiga crónica subyacen alteraciones del funcionamiento de estas mitocondrias. Dedicaremos un artículo del blog a este tema.

No sólo pueden provocar problemas de salud los desequilibrios energéticos sino también nuestro estado mental y emocional. De hecho, la Psiconeuroinmunoendocrinología (PNIE) ya ha demostrado la relación entre emociones, sistema nervioso y endocrino. Ver el artículo de PNIE en el apartado de “Métodos”.

 

Las emociones entran en juego

La vida nos está dando mensajes continuamente y uno de los ámbitos donde más nos duele es en el de la salud. Cuando ésta se resiente y empiezan a aparecer síntomas y enfermedades, debido al dolor o a la alteración que provocan en nuestra vida cotidiana, empezamos a prestar atención a lo que nos pasa.

Lo primero que pensamos y que tenemos que hacer es ir al médico para solucionar la enfermedad, si es posible. Ya hemos visto que se hace a través de tratamientos que actúan a nivel físico y bioquímico. Sin embargo, es también muy importante indagar qué nos está pasando a nivel emocional o en nuestras vidas, atenderlo y ver qué mensaje hay detrás.

En Medicina nos enseñan a hacer un interrogatorio o anamnesis a partir de los síntomas que tiene el paciente, pero siempre desde una óptica física u orgánica. No obstante, si nos enseñaran también a indagar sobre el escenario emocional de la persona en el momento de aparición de los síntomas tendríamos una mina de información.

 

El escenario emocional

El escenario emocional es la indagación y la descripción de lo que le pasaba a la persona en el momento en que el síntoma apareció por primera vez. Normalmente suele ser una situación que percibe como estresante, ya sea provocada por un acontecimiento o por el acúmulo o la cronificación de una situación molesta para él. También se puede investigar sobre otras situaciones en las que volvió a aparecer el problema más adelante.

Por otro lado, si el síntoma o el problema es muy intenso o crónico, probablemente se trate de un acontecimiento que la persona ha percibido de una forma muy estresante. En la mayoría de ocasiones esta información queda almacenada a nivel inconsciente.

Es muy importante preguntar al paciente lo que le estaba pasando en su vida, sobre todo en lo ámbitos familiar y laboral. De hecho, los compañeros de trabajo son como la segunda familia y muchos de los conflictos que tenemos se proyectan por igual en la familia y en el trabajo. Además, hay que indagar sobre lo que le pasaba, pero hablando de hechos objetivos. Precisamente, es la interpretación o cómo percibimos este hecho objetivo, que es diferente en cada persona, lo que le provoca el conflicto. La diferente forma de percibir un hecho determinado por cada persona dependerá de toda su biografía personal, familiar y social.

 

Visión crítica sobre la Biodescodificación

Son varios los autores que han escrito sobre este tema siendo uno de ellos el polémico Dr. Hamer que fue uno de los pioneros de la Biodescodificación. A mi entender, la biodescodificación ha sido ya superada y ha cometido dos errores importantes. El primero, haber quedado simplificada a un diccionario donde se relaciona un determinado síntoma con un determinado conflicto emocional. Esta es una visión muy simplista y lineal porque, aunque pueda coincidir en un número elevado de casos, cada síntoma puede estar relacionado con conflictos diferentes y cada conflicto puede estar relacionado con síntomas diferentes.

Por otro lado, el segundo error y más grave a nivel ético, ha sido el pretender curar las enfermedades abordando únicamente el conflicto emocional y sin tratarla a nivel físico. Es más, en algunas ocasiones, han abogado por el abandono de tratamientos médicos con evidencia científica contrastada y esto es algo que es inaceptable.

No se trata de restar ni de sustituir, sino de sumar. En ninguna circunstancia ha de recomendarse NUNCA el abandono de tratamientos médicos. Lo que sí defiendo es sumar al tratamiento convencional o de Medicina Integrativa, el trascender la información relacionada con el escenario emocional en el que apareció el problema.

 

Técnicas Emocionales

Acabamos de ver cómo la dimensión emocional nos puede dar información sobre las circunstancias en las que aparecieron los síntomas. Pero además existen una serie de técnicas o de recomendaciones que nos van a ayudar no sólo al diagnóstico y el tratamiento sino también a mejorar la calidad de vida y la salud.

Muchas de ellas ya han sido descritas en el artículo de “Kinesiología Emocional” (Ver). La suma de ciertas técnicas de kinesiología Emocional y de la indagación sobre el escenario emocional pueden dar mucha información sobre conflictos que puedan haber tras determinados síntomas.

Por otro lado, hay una serie de actividades que podemos incorporar a nuestra vida diaria y con evidencia científica que van a mejorar no sólo nuestra dimensión emocional sino también la física y energética.

  • Meditación.
  • Yoga.
  • Fomento de relaciones sociales.
  • Baile.
  • Canto.
  • Acupuntura.
  • Reflexología.
  • Ejercicio físico regular.
  • Realizar actividades creativas que nos hagan fluir.
  • Reír.
  • Contacto con la naturaleza.
  • Dormir
  • La generosidad y el agradecimiento.